Hoy que es fiesta en la capital ( pero no en el resto de nuestros centros ) he aprovechado para pasarme por la oficina a reorganizar la agenda de la blackberry, lejos de los llantos del niño y de la histerica de mi mujer.
Ya hemos formalizado nuestras relaciones con la señora Suelle y su hijo Arnoldo, y para festejarlo, el Señor Presidente nos invitó el lunes por la noche a una fiesta en su chalé de la sierra. Nos dijo que fueramos provistos con una sábana porque la fiesta iba a ser de disfraces ( teniendo en cuenta que el Señor Presidente es un poco fantasma, no me extrañó mucho ).
Al final resultó ser una fiesta toga. El Señor Presidente es un cachondo mental. Llegado un momento de la noche, comenzó a poner ojitos tiernos y a dar abrazos a todos, y a pasar la mano por debajo de la sábana. Justo entonces Sebastián Palomino, nuestro responsable de Control de Gestión, dijo que tenía e hizo aspavientos de marcharse…

Yo lógicamente, me quedé con el Señor Presidente a solas, que eso hace mucho currículum.
Señor Parrish, recuerde que tenemos la ceremonia de iniciación el fin de semana próximo, no olvide que duele, así que traiga de tó lo que sea necesario, ya sabe usté. Por fin pertenecerá a nuestro cir-culo de poder y ya sabe usté que mucha gente de la importante con blackberrys pertenece a él, no se olvide y aparque a su señora en algún lado, esto es cosa de hombres sólo.